En el transcurso de la vida se nos van presentando oportunidades que, quizás sin darnos cuenta vamos dejando escapar. Eso se debe a veces a que no sabemos que rumbo llevamos, que es lo que realmente queremos o buscamos. Esto es algo que debemos tener claro, así como saber reconocer cuando se nos presenta una oportunidad , y para ello debemos estar atentos e informados sobre aquello que nos interesa.
Hay que estar atentos porque las oportunidades son eso, oportunidades , algo que pasa, temporal e interesante. Esto implica tomar una decisión y eso lleva su tiempo, tiempo necesario para evaluar las ventajas , pero sobre todo para evaluar sus riesgos.
Nuestras oportunidades pueden aparecer del modo más inesperado, por el camino que menos imaginamos ,así que debemos estar algo alertas, pero no ansiosos, ni debemos dejarnos contagiar por el entusiasmo de los demás, que nos aconsejan con buena intención no perdernos esta u otra oportunidad.
Hay un viejo chiste que se cuenta mucho como una anécdota, sobre este tema de dejar pasar oportunidades , dice así:
-En un viejo pueblo hubo una tormenta tan enorme que desbordó el río inundándolo todo.
Los habitantes escapaban como podían, pero el sacerdote, que era un hombre de una
gran fe , se quedó en la puerta de la iglesia rezando a Dios, para que lo sacase de allí.
En ese momento , pasó por allí un hombre conduciendo una camioneta que le gritó:
-!Padre, venga que el agua sigue subiendo¡
- No te preocupes hijo-contestó el sacerdote- Dios me salvará.
El nivel del agua seguía creciendo y el agua le llegaba al sacerdote hasta la cintura, pero
él seguía rezando. Entonces pasó un bote de remos con varios hombres que le gritaron que
subieran , pero el sacerdote respondió:
-No os preocupeis por mi, que Dios me salvará.
Los hombres se fueron y el agua seguía subiendo hasta el punto que el sacerdote tuvo que
trepar al techo de la iglesia.
Se acercó entonces un helicóptero y le hicieron señales para que el sacerdote cogiera la
cuerda de rescate, pero éste se negó:
-! Yo soy un hombre de fe ¡- gritó al helicóptero
- ! Dios me salvará¡
Sin embargo , el agua seguía cayendo y no se producía ningún milagro. El sacerdote se
ahogó y llegó al cielo. Cuando se encontró cara a cara con Dios , le recriminó que le
hubiese dejado morir así.
-Mi Señor- le dijo el sacerdote-¿ por qué me abandonastes?
- !¿ Pero de que abandono me hablas ?¡- le respondió Dios- ! te envié una camioneta,
te envié un bote y te envié un helicóptero ¡
Esto nos puede llegar a ocurrir a nosotros y si no aprovechamos nuestras oportunidades , terminaremos quejándonos de que la vida ha sido injusta con nosotros.
Tampoco debemos quejarnos cuando hayamos tomado una decisión, no sirve de nada pensar si fue correcta ó equivocada, no podemos estar pensando que hubiese pasado de haber tomado otro camino, porque una vez se ha alzado el vuelo, hay que volar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario